No cabe duda que el momento
más fuerte a nivel de comunicación lo da la misa dominical en la parroquia de
mi barrio, que fácilmente pueden congregar cada más de 200 personas y que son
guiadas, por un líder religioso a través
de los mensajes, que emite apasionadamente durante casi una hora
| Una parroquia sencilla a la que acude mucha gente los domingos. |
Otro punto que se adhiere a
esta explicación, lo da el hecho que cuando concluye la eucaristía, un grueso
numero de feligreses se queda a las afueras de la iglesia intercambiando ideas
y conceptos, como si fuera la Tienda Alaska mencionada anteriormente, eso sí,
aclarando que aquí no brotan las malas palabras o gestos indecentes.
Además los chiquillos son
reunidos a parte por un grupo de jóvenes predicadores, quienes enseñan a su
manera y bajo la mirada atenta de los padres, lecciones de humanidad y
comportamiento que la gran mayoría de infantes, aplican así sea desde que se
despiden de la iglesia hasta cuando llegan a su casa. Este ritual semanal se
hace al aire libre y a la luz pública.
No hay comentarios:
Publicar un comentario